¿Esto te está moviendo algo?
Una sesión individual puede ayudarte a ordenar lo que sientes y definir un siguiente paso.
una sesión
A veces pensamos que el día en que estemos sanando vamos a despertar con ganas de hacer de todo, con energía y sin tristeza. Que llegará un día en el que podamos decir “ya lo superé por completo”. Pero la realidad suele ser mucho más silenciosa. La mayoría de las veces, las señales de que estamos avanzando aparecen de maneras tan pequeñas que ni siquiera las notamos... hasta tiempo después.
Lo digo también desde un lugar muy personal.
Después de la muerte de varios familiares muy cercanos, hubo muchas cosas que desaparecieron de mi vida sin que yo me diera cuenta. Dejé de escuchar música. Y es curioso porque nunca tomé la decisión consciente de hacerlo. Simplemente pasó.
Las canciones que antes me gustaban empezaron a doler. Las melodías y las letras me llevaban a momentos en los que las personas que había perdido todavía estaban vivas. Cada canción era una máquina del tiempo, y yo no quería regresar ahí.
En cambio, empecé a escuchar podcasts. Sobre todo, podcasts que me hicieran reír. Sin planearlo, eso era lo único que podía tolerar.
Algo parecido me ocurrió con las películas y las series. Dejé de ver historias dramáticas o cualquier cosa donde alguien muriera. No quería enfrentar otra historia de pérdida cuando apenas estaba intentando sobrevivir a la mía. Me refugié en comedias o incluso en series policiacas o del FBI. En general, trataba de ver historias muy alejadas de mi realidad emocional.
Y un día, casi dos años después, me descubrí escuchando música otra vez.
No fue una decisión. No pensé: "ya estoy lista". Simplemente un día puse una canción y seguí escuchando otra, y otra. Fue recién ahí que me di cuenta de que había dejado de hacerlo durante tanto tiempo.
Ese día entendí algo que después también confirmé como psicóloga clínica y tanatóloga: muchas veces no notamos que estamos sanando mientras sucede. Lo descubrimos cuando recuperamos partes de nosotras, que habíamos perdido en el camino.
Si estás atravesando un duelo, este artículo es para ti.
¿Cómo saber si mi duelo está mejorando?
Una de las búsquedas más frecuentes en Google es precisamente esta: "¿Cómo saber si mi duelo está mejorando?"
Y la respuesta puede sorprenderte.
Mejorar no significa dejar de extrañar.
No significa dejar de llorar.
No significa olvidar.
Significa que poco a poco la vida empieza a hacer un poco más de espacio alrededor del dolor.
El duelo cambia. No desaparece como si nunca hubiera existido. Se transforma.
Hay días difíciles incluso después de meses o años. Puede haber aniversarios que vuelvan a doler muchísimo. Puede haber canciones, olores o fechas que sigan removiendo emociones intensas.
Eso no significa que hayas retrocedido.
Significa que el amor sigue ahí.
¿Qué pasa en el cerebro durante el duelo?
Cuando perdemos a alguien importante, nuestro cerebro tiene que adaptarse a una realidad completamente distinta.
Durante mucho tiempo sigue esperando encontrar a esa persona.
Por eso es común sentir que en cualquier momento va a llamar por teléfono, abrir la puerta o mandar un mensaje. No es que estés "negando" la realidad. Es que el cerebro necesita tiempo para reorganizar todos los recuerdos, las rutinas y los vínculos que existían.
Además, el duelo consume muchísima energía mental y emocional.
Por eso aparecen síntomas como:
- Dificultad para concentrarte
- Dificultad en la memoria
- Problemas para dormir
- Cambios en el apetito
- Falta de motivación
- Sensación de desconexión
- Pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas
Muchas personas se preocupan porque sienten que "ya no son ellas".
Y, por un tiempo, eso puede sentirse cierto.
El duelo cambia la manera en que habitamos el mundo.
La buena noticia es que poco a poco muchas de esas capacidades comienzan a regresar.
No porque olvidemos.
Sino porque aprendemos a vivir con la ausencia.
Tres señales de que tu proceso de duelo está avanzando
1. Empiezas a disfrutar pequeñas cosas sin sentir tanta culpa
Una de las emociones más comunes durante el duelo es la culpa.
"¿Está bien que me ría?"
"¿Cómo puedo estar disfrutando si esa persona ya no está?"
Muchas personas creen que si vuelven a sentirse bien están siendo desleales con quien murió.
Pero disfrutar no significa dejar de amar.
Puedes extrañar profundamente a alguien y, al mismo tiempo, disfrutar un café, una conversación o una tarde con amigas.
Con el tiempo empiezan a aparecer pequeños momentos de bienestar.
Tal vez te ríes durante unos minutos.
Tal vez vuelves a cocinar algo que te gusta.
Tal vez vuelves a salir a caminar.
Y aunque parezcan cosas pequeñas, suelen ser señales importantes de que tu sistema nervioso está recuperando un poco de calma.
2. Recuperas intereses que habías perdido
Esta fue una de las señales más claras para mí.
No me di cuenta cuando dejé de escuchar música.
Solo me di cuenta cuando volvió.
Y creo que eso pasa con muchas personas.
De pronto vuelves a leer.
Vuelves a cocinar.
Vuelves a hacer ejercicio.
Te interesa una película.
Empiezas una serie.
Escuchas una canción completa sin tener que apagarla.
No significa que ya no duela.
Significa que tu mundo interno empieza a tener espacio para algo más además del dolor.
Es como si poco a poco la vida volviera a tener colores que durante mucho tiempo habían desaparecido.
3. Puedes hablar de la persona sin que el dolor te desborde siempre
Al principio del duelo es normal que cualquier recuerdo provoque un llanto intenso.
Con el tiempo, muchas personas descubren que empiezan a recordar también momentos bonitos.
Pueden hablar de esa persona.
Contar anécdotas.
Sonreír al recordar alguna ocurrencia.
Incluso llorar mientras cuentan una historia, pero sin sentir que se derrumban por completo.
No significa que el duelo terminó.
Significa que la relación con esa pérdida está cambiando.
Y si notas que esto todavía te resulta muy difícil, que el dolor sigue siendo tan intenso que sientes que no puedes continuar con tu vida, recuerda que no tienes que atravesarlo en soledad.
La terapia psicológica ofrece un espacio para entender lo que estás viviendo, procesar emociones que quizá has tenido que guardar y construir una forma distinta de relacionarte con la ausencia sin dejar de honrar el vínculo con la persona que murió.
No existe un tiempo "correcto" para pedir ayuda. Puedes hacerlo desde el inicio del duelo o incluso años después.
Una idea que puede ayudarte
Muchas personas me preguntan cuánto dura el duelo.
Y aunque entiendo la necesidad de tener una respuesta, la realidad es que no existe un calendario.
No hay un momento en el que alguien pueda decirte: "ya deberías estar bien".
Cada pérdida es distinta.
Cada relación era distinta.
Cada historia es distinta.
He acompañado personas que comenzaron a sentirse mejor después de algunos meses y otras que necesitaron mucho más tiempo porque las circunstancias de la pérdida, la relación con la persona o las pérdidas acumuladas hacían el proceso mucho más complejo.
Compararte con otras personas casi siempre termina generando más culpa.
Es mucho más útil preguntarte:
¿Estoy un poquito diferente de como estaba hace seis meses?
A veces la respuesta es sí, aunque el dolor siga presente.
Y eso también es avanzar.
Conclusión
Si pudiera resumir el proceso de recuperación de un duelo, en una sola idea sería esta:
La sanación muchas veces llega antes de que nos demos cuenta.
No siempre se anuncia.
No siempre se siente espectacular.
A veces simplemente descubres que una canción volvió a gustarte.
Que viste una película sin miedo.
Que te reíste.
Que hiciste planes para la próxima semana.
Que recordaste a esa persona con lágrimas... y también con una sonrisa.
Esas pequeñas cosas no borran el amor ni la ausencia.
Pero sí hablan de algo muy importante: estás aprendiendo, poco a poco, a seguir viviendo.
Y eso no significa dejar atrás a quien perdiste.
Significa llevar su recuerdo contigo de una manera que ya no haga imposible seguir caminando.