¿Esto te está moviendo algo?
Una sesión individual puede ayudarte a ordenar lo que sientes y definir un siguiente paso.
una sesión
Pasamos gran parte de nuestra vida aprendiendo a adaptarnos a los lugares que habitamos y las personas que nos rodean. Creamos una versión de nosotros que sabe cómo adecuarse a cada contexto, cómo comportarse ante otros y hasta qué seleccionar cuidadosamente para mostrar en redes sociales. Pero existe una parte que los demás no conocen, una que aparece cuando desaparece la mirada de los demás, y es ahí donde surge la pregunta: ¿quién eres cuando nadie te está mirando?
¿Quién eres cuando no tienes que complacer a nadie? ¿Quién eres cuando se apagan las exigencias de tus padres, las expectativas de tu pareja, los estándares de tu entorno y el algoritmo de redes sociales?
La verdad es que responder estas preguntas puede resultar complejo porque a lo largo de nuestra vida aprendemos a prestar atención a lo que los demás esperan de nosotros y, sin darnos cuenta, comenzamos a ajustar nuestra forma de ser para sentirnos aceptados y queridos. Y el problema no es adaptarnos, el problema surge cuando pasamos demasiado tiempo intentando encajar en las expectativas de otros hasta el punto de alejarnos de nosotros mismos.
En este artículo queremos hablar de por qué puede resultar tan difícil mostrarnos tal como somos, qué hay detrás del miedo a la crítica y cómo podemos continuar adaptándonos a la vida sin dejar de ser auténticos.
Vivir desde las expectativas de otros
La necesidad de agradar y sentirnos aceptados no nace de la nada. Desde pequeños aprendemos qué comportamientos y actitudes reciben aprobación y cuáles generan rechazo. Poco a poco, empezamos a construir una imagen de cómo “debemos ser” para encajar.
Es ahí donde puede aparecer una distancia entre lo que somos y lo que creemos que tenemos que ser. Empezamos a tomar decisiones guiadas por expectativas externas: elegir una carrera porque es lo que tu familia espera, mantener una relación porque “se ve bien” o construir un estilo de vida según lo que tu entorno considera exitoso.
Esas decisiones no necesariamente son equivocadas. El problema surge cuando no nos detenemos a preguntarnos si realmente son nuestras. Entonces, aunque desde afuera todo parece estar en su lugar, por dentro puede aparecer una sensación de cansancio e insatisfacción.
Algo similar ocurre cuando comenzamos a silenciar nuestras opiniones, necesidades y gustos por miedo a decepcionar, incomodar o ser juzgados. Cada vez que dejamos de escucharnos para agradar a otros, nos alejamos de nosotros mismos y de la posibilidad de vivir de acuerdo a quiénes somos.
Sin embargo, ser auténtico no significa tener claro quién eres ni dejar de adaptarte a tu entorno. Significa permitirte explorar qué piensas, sientes, quieres y valoras, incluso cuando algunas respuestas no encajen con lo que esperan de ti.
Formas de empezar a volver a ti
Volver a ti no ocurre de la noche a la mañana ni requiere hacer cambios drásticos. Es un proceso de reconexión contigo mismo que comienza con pequeños pasos en tu día a día.
- Identifica tus "deberías" y pregúntate de quién es esa voz
- Haz una lista de las reglas invisibles que guían tu día a día. Pueden ser frases como: "debería ser más paciente" o "ya debería estar casada a esta edad". Después, pregúntate: ¿De dónde viene esta idea? ¿Realmente es algo que yo quiero o es una expectativa de alguien más?
- Practica la autenticidad en pequeñas decisiones
- No necesitas un cambio radical, puedes empezar por pequeñas decisiones cotidianas: escuchar la música que disfrutas aunque a tus amigos no les guste, usar la ropa que quieres aunque no sea “la moda” o decir no a un plan al que realmente no quieres ir.
- Buscar acompañamiento profesional
- Si notas que el miedo al rechazo es muy intenso, aparece de manera constante o te impide tomar decisiones importantes, buscar acompañamiento profesional puede ser un gran paso. La terapia puede ofrecerte un espacio seguro para comprender ese miedo, explorar las expectativas y exigencias que has interiorizado y fortalecer tu capacidad de escuchar y sostener tu propia voz.
Para cerrar
Reconciliarte con la persona que eres cuando nadie te mira no es un acto de egoísmo, sino una forma de empezar a vivir auténticamente. No se trata de dejar de adaptarte a tu entorno, de ignorar a los demás o de tener siempre claro quién eres. Se trata de que, incluso mientras te adaptas a lugares y personas, no tengas que dejarte de lado para encajar.
Cuando te permites escuchar lo que piensas y sientes, y elegir desde lo que realmente quieres y valoras, dejas de gastar tanta energía intentando sostener una versión construida para cumplir con los demás. Y, poco a poco, puedes volver a ti.
Entonces, quizá la pregunta no solo es “¿quién eres cuando nadie te mira?”, sino también “¿qué pasaría si te permites ser esa versión cuando los demás sí están mirando?”